REVIEW: Dennis Coffey - "Dennis Coffey"

Haz click para leer la reseña completaDENNIS COFFEY
Dennis Coffey
Strut Records/PopStock!
Por Miguel Caamaño

Valoración: 8/10

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Dennis Coffey es de esos artistas que han vivido "de tapadillo" para todos aquellos que no han querido indagar en las liner notes de los discos. Cuando uno se da cuenta que está detrás de éxitos como el "Get Ready" de Rare Earth o el "In The Rain" de The Dramatics (por sólo citar un par) rendirle pleitesía es la ley. Y no sólo por los resultados comerciales obtenidos por estos temas en los que ha dejado su impronta o por ser guitarrista de los míticos Funk Brothers (músicos de estudio de Motown Records) sino por lo visionario de su propuesta. De hecho, su "wah wah" a la guitarra y/o las distorsiones psicodélicas lindando el rock más lisérgico que él ideó e impulsó pueden considerarse de entre los avances musicales más importantes de su tiempo. ...Y de lo que vino después, porque gran parte de los smash hits del rap de los 80 incluyen gran cantidad de guiños a dichos avances estilísticos.

Lo mejor de este disco no es que suene a una época pasada en la que se hacía música por pasión y convicción, sino el hecho de que esa perfecta ejecución no quede en nuestros tímpanos como un mero ejercicio de solfeo actualizado y soporífero. Coffey no juega a hacer discos para jubilados de Maryland que le siguieron los pasos, sino que se rodea de grandes y salvajes artistas como Mayer Hawthorne, Paolo Nutini o la formación Kings Go Forth para hacer que esos riffs que se marca vuelvan a ponernos a disfrutar de un sonido que en su día rompió esquemas.

Así pues, aclarado el punto de que no es una propuesta oportunista, recalcar que este disco incluye instrumentales infecciosas como "7th Galaxy" o "Space Traveler", revisiones acertadas como el "Don't Knock My Love" de Marvin y Diana o verdaderos ejercicios de funk sudoroso y virtuoso pero sin caer, repetimos, en el tedio, como "Miss Millie".

Se puede envejecer con dignidad, ser blanco y dar clases de funk, una vez superado y agotado el absurdo cliché de "Rock negro” y todos esos reduccionismos de la realidad musical. Otro fuerte de este álbum es que puede quemar pistas como el keroseno, suena gordo y, aunque nos recuerde a muchos discos ya quemados en nuestro tocata, en 2011 también podemos "hacerlo funky". Dicho más efectivo y menos redicho: ¡Discón!