MADRID ES NEGRO: Wondertronix. Sala El Sol (Madrid, ESP). 09/04/11

Haz click para leer la crónica completa y ver más fotosPor Miguel Caamaño

Carlo Coupé y su altavoz humano más elegante, Astrid Jones, amén de una formación tan corta como aplicada, nos hizo flotar en el fin de fiesta de Madrid Es Negro. Este ciclo, distinguido por su auténtico buen gusto, quiso despedirse del público madrileño a lo grande, con una propuesta exquisita del denominado "Soulful disco" en una Sala El Sol que no estaba llena pero sí ávida de bailar en los primeros compases de un sábado noche. La fiebre llegó cuando una inspirada Astrid sonrió y empezó a meterse con su dulzura y skillz al público en el bolsillo. Canciones de una luminosidad indudable nos conminaron a bailar con una sutileza exquisita. Nos vinieron a la mente momentos que hubiésemos querido vivir en Studio 54, por poner el ejemplo más prototípico. Si Astrid fuera de Philly y no de Avenida América, hablaríamos de una mujer en las portadas de las revistas del género. Pero claro, estamos en España, el Soul es de los Mods y de los frikis que descubrieron el ungüento de la llamada "Música Negra" más pronto que tarde o gracias a una beoda británica (con el debido respeto) de la que esperamos noticias.

"Dance" empezó a dibujar ese ambiente "cool" que se presupone a estos sonidos tan tendentes a lo hedonista. Luego la orden fue amar ("Time For Loving") y luego la motivacional "I Wanna Start" nos hizo vibrar. Se atrevió incluso con Aretha en una revisión de "Wonderful" y Coupé parecía saber lo que necesitaba cada estrofa interpretada por la vocalista. Con esa conjunción de astros y de talento poco resta hacer o decir más que disfrutar de un concierto que parece mentira que sólo reúna a poco más de 200 personas.

Lo más destacable, sin duda, fue el ritmo de un concierto adaptado perfectamente a un sábado noche en el que la gente quería groove a horcajadas. Gran parte de esas vibes las aportaron los diferentes invitados al escenario: Santi Sweetfingers, bajista de los Sweet Vandals, Kike Blanco, organista de los Groovin' Flamingos y Leticia Sparks, Karim Bravo y Dani Reus, coristas y director de Gospel Factory.

Las programaciones elegantes nos llevaron al tiempo incluso del sonido Philadelphia más tardío y a matices sonoros que nos hicieron sonreír cómplices. Se trata, en definitiva, de una propuesta muy fresca, una banda al servicio de una vocalista inconmensurable y sin aspavientos o poses estériles. Le acompaña una gran voz, podría haberse dedicado a explorar peinados y brillar cual diva. Y, aunque sea una diva en el mejor sentido del término, Astrid no va de negra porque es negra (básicamente) y negra era pretendidamente esta noche inolvidable en Madrid, aunque nosotros la sentimos más soleada que nunca con una colección de canciones inspiradas. PD: Esperamos disco ya, señor Coupé.
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Selector MarxSantos Díaz

Fotos: Santos Díaz