martes 22 de junio de 2010

REVIEW: Usher - "Raymond v. Raymond"

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Raymond v. Raymond
LaFace/Sony Music
Por Miguel Caamaño

Valoración: 7,5/10

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El último disco de Usher certifica que a pesar de la irrupción de nuevos valores en el R&B norteamericano, el de Atlanta no quiere dejar de estar en el furgón de cabeza y dar paso a estos mozalbetes. Para ello ha facturado el disco que se suponía que tenía que hacer, ni más ni menos.

Sus circunstancias personales (reciente separación) no le han hecho llorar en público y en los surcos de este Raymond v. Raymond más de la cuenta. Dicho de otra forma, no ha hecho su Here, My Dear particular al estilo de Marvin o un Hurricane al estilo "ericbenetiano", sino que ha querido mostrarse en excelente estado de forma volviendo por sus fueros y aterrizando con sus mejores galas en la pista de baile.

Para ello, ha tirado de agenda y ha contado con parte de la nómina de importantes productores de "ayer, hoy y siempre". Y no es una frase hecha, ya que ha "desenterrado" a unos casi olvidados Jimmy Jam & Terry Lewis, que defraudan y entusiasman a partes iguales, ha motivado a The Runners en su faceta más suave o a un últimamente muy activo Jim Jonsin, sólo por citar unos cuantos ejemplos. Pero el bueno de "Ush" no se queda en esta triada de beatmakers; muy al contrario, demanda los servicios de Will.i.am en uno de los hits más radiados del trabajo: "Oh My Gosh" o del sempiterno Jermaine Dupri en la "Confessions Part. 2" del disco: "Foolin' Around". También hace acto de presencia el también vocalista y compositor Sean Garrett para aportar su grano de arena o un desconocido Black Elvis (¿?).

Es posible que nos dejemos algún productor, el caso es que este disco parece que sea en el que Usher quiera demostrar que una instrumental buena es suficiente para completar un álbum en el que todas las piezas encajen. No sabemos si será un dictado de la compañía el contar con más de media docena de productores o es una elección propia, pero el caso es que el disco suena de todo menos unitario, lo cual tendrá sus detractores y sus defensores, como todo en esta vida.

Hay canciones que son raras como ellas solas ("Monstar"), otras que ni son rápidas ni lentas, sino todo lo contrario ("Lil' Freak"), carne de pista (la mentada "OMG" o la "satura-waffles" "She Don't Know"), material para hacer "babies" al más puro estilo Prince ("Mars vs. Venus") o la inconmensurable "Pro Lover". No falta el tono autobiográfico en "Papers", ni el canalleo en "So Many Girls".

¿Colabos? Gente de su querida Georgia como el omnipresente Ludacris (tenía que repetir la dupla de "Yeah") o T.I. (quien suponemos que tendrá que aprovechar el tiempo tras su reciente estancia en la cárcel) y una rapera de origen jamaicano que ya está en boca de todo el mundo: Nicki Minaj. Usher nunca fue Dave Hollister y no lo ha ocultado, quiere seguir utilizando sus buenas dotes de bailarín, entertainer y "m***bragas"...y hace bien.